Descubriendo Lima
Ya, lo del título es un guiño… como no me han prestado ninguna toalla (y aún voy cochinote) he salido a pasear un rato.
Lo primero era encontrar un mapa o algún tipo de sistema de orientación que me permitiera moverme por la ciudad un poco mejor, y entre un mapa desplegable de un metro por un metro y una guía tipo Michelin, con páginas desplegables por distritos he preferido lo segundo porque lo otro parecía que pusiera “choros, a mí”.
Pero me ha pasado como siempre, que el mapa no lo he usado para nada. Bueno, sí, pero no cuando me ha hecho falta… en fin. Después de la guía y un internet he empezado a caminar, con el peso de mi mochilita de las ludotecas, nada comparable a las de 40 litros del Decathlon… Caminando me he recordado a mi tío José, con su siempre-negra camisa y mirando las balconadas de las calles. Sólo que unos 10.000 kilómetros más allá de donde suele hacerlo. Creo que le gustaría caminar por donde he caminado antes, me ha recordado aquel paseo que hicimos por Madrid… qué tiempos pasados… de hecho, ahora que me doy cuenta… ¡llevo una de las dos camisas que compramos en el rastrillo aquel día! ¿será casualidad o el destino?
Sigo. Después del Parque de la Exposición he mirado el billete de Cusco… en Civa. Ya, Juanjo, a ti todo lo que sea menos que el Ittsa te parece “márginal” pero bueno, 80 soles, con cena y snack, baño y terramozas… ya te contaré en unos días qué tal fue la idea… pero bueno, puestos a ir en bus, pruebo de todo (menos Cruz del Sur, que es mu caro… o bueno, sí, no sé) y así ya sé qué no vale la pena.
Pregunto en Polvos Azules si hay algún sitio donde vendan juegos de mesa “aquí por Polvos Azules” y me indican que, efectivamente, no estaba en Polvos Azules… ahora sí, salgo del mercado anexo y me meto en el centro comercial. Además de zapatillas, ropa y CD’s no tiene mucho más, y mucho menos juegos de mesa. Un vendedor de globos de helio con “sorpresa” me dice que vaya a Santa Isabel, que ahí venden. Cuando por fin lo encuentro resultan ser billares, futbolines y otros aparatos de dimensiones poco cómodas para llevar uno solo en autobús hasta Piura.
El vendedor de la tienda me indica muy amablemente (croquis incluido) una zona donde hay muchas tiendas de lo que busco, en Mesa Redonda, cerca de donde me hospedo, así que mañana le echaremos un vistazo.
A la vuelta, por la calle Arequipa, que me viene a dejar de nuevo en el Parque de la Exposición, paso por el Parque de la Reserva, donde han hecho el mayor complejo de fuentes iluminadas de… ¿del mundo? bueno, no sé, luego os cuento, cuando haya visto el espectáculo de las 7, ¡que ya me voy para allá!


