El Principito

Pues… ya lo dije, uno cuando viaja hace cosas raras. Hoy tocaba leer El Principito. Parecía mentira, además, que ya era hora, pero bueno, por fin he leido ese libro que tan importante dicen que es.

A ver, no diré que no me ha gustado, ni mucho menos, pero tampoco es para tanto, por lo menos para mi. Supongo que es lo mismo que me pasa con la pintura, que no me aporta nada y, como no la comprendo, no sé disfrutarla bien. Quizá por eso nunca me han llamado la atención las novelas.

Tiene puntos divertidos y he sonreido mucho mientras leía, pues tiene muchas dosis de humor, pero estaría bien tener cerca alguien que te vaya descifrando los entresijos de este cuento… seguramente así lo valoraré mucho más. Bueno, sólo nos queda esperar que empiece el concierto.

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Caminar

…como en un tablero de ajedrez…

Debo de haber caminado por sólo 8 o 9 calles… y no he caminado poco. Debo llevar como 6 horas de arriba a abajo. Lo que pasa es que aquí las avenidas son un poco interminables.

Pero vamos por orden.

Desayuno buffet a las 7 y pico. El camarero es peruano y, por el aspecto, otra del hotel creo que también. Debe de ser que a las empresas les sale más barato contratar a un peruano, que cobra lo que sea, que a un chileno, que se debe de marcar un mínimo… ¡vaya! ¡como en España! si va a resultar que los problemas migratorios no son exclusivos de Europa…

Y después, a caminar un rato. Primero, buscando la oficina de turismo, por la zona del palacio de la moneda (el palacio presidencial) y, com un carabinero (policía) me dice que no hay nada, pos vamos a probar por la plaza de armas…  tampoco. ¿un mapa del metro? ni en dos estaciones.

Total, que vamos a caminar, sin rumbo, un ratito.

Encuentro una oficina de Air Comet (en mi libreta pone Aerocóndor, no sé en qué estaría pensando…) y pregunto si hay alguna tasa en el aeropuerto. Por suerte, no. Pero han cambiado mi vuelo (ay ay…), lo han retrasada, de las 13 a las 18, así que en vez de llegar a las 8 llego a las 13… mientras no me interfiera con el AVE me importa poco si paso 8 o 4 horas en Madrid. Pero vamos, digo yo que para enterarse no hacía falta que fuera de casualidad a la oficina esa a preguntar otra cosa… con un mini email tengo suficiente… y menos mal que no cogí el AVE para “un ratito después”, sino que dejo pasar todo el día “porsiaca”… en fin, que yo iré al aeropuerto igual a las 8 de la mañana como tenía previsto, por si las moscas…

Un ratito más tarde doy con una tienda donde me compro unos auriculares que funcionen bien, que suenen algo y tal… y doy con unos Philips que espero que ningún choro me quiebre… Están bien: vienen con bolsita de tela y recambios de silicona para el oido, en tallas orejiles S, M y L… (increible pero cierto)

Después de eso paso por un parque público, el Cerro de Santa Nosequién (quizá es el que me dijo Àngels de San Cristobal, pero creo que no… Nota: más tarde averiguo el nombre: Cerro de Santa Lucía), y, oye, bonito el sitio, ¿eh? debo de haber pasado una horita y pico por ahí dando vueltas. Había una zona con escaleras muy irregulares y resbaladizas que, por un momento, me han hecho sentir en Machu Picchu, subiendo el Wayna… pero luego he mirado alrededor, he visto todos los rascacielos, más altos que el cerro y… “no…”

…mosaico…

Bueno, más adelante me he encontrado con el teatro municipal (o algo así Nota: Teatro Universitario… joer, con tanta nota voy a hacer una canción al final…), y ponía “Orquesta Sinfónica de Chile”, y, evidentemente, le he echado un vistazo: una obra de estreno de una Panda o Parranda o algo así, un concierto para piano de Schumann, y la 3ª de Beethoven. Ostras, pinta bien. Precio para estudiantes en general: $1500 (menos de 2,5€). Ei, els de l’Auditori, a veure si n’aprenem, eh? que així sí que serà ple esl diumenges al matí amb la OBC…

Total, que esta noche a las 19:30 voy a darme la ración de clásica de estos 8 meses… jeje. Me he descuidado que antes de llegar al teatro he visto dos centros comerciales donde casi todo eran tiendas de instrumentos musicales: la mayoría vendían guitarras eléctricas, amplis, tablas de mezclas, baterías o cosas modernicas, pero en agunas tenían violines, saxos, percusión latina, etc… joer, acostumbrado a la Audenis y la Parramón de Barna, esto era “de la patada”, vamos, el paraíso de la oferta musical… 40 o 50 tiendas juntas…

Después, no sé cómo, he acabado en el edificio Telefónica viendo un par de exposiciones de pintura, una de ellas de cubismo. Dos cosas raras en mí, al mismo tiempo: haciendo algo “en común” con Timofónica y mirando cuadros… creo que el agua del bebedero que había en el cerro de antes no me ha sentado bien…

En fin, después, caminando he ido a dar con la “22 feria internacional del libro infantil y juvenil”, que por $500 podías entrar (0,80€)… Abans els de l’Auditori i ara els de la fira… prepareu-vos Montjuïc i Fòrum! hahaha! En comptes de dir “que venen els ga… els ga… els gaaals!” direm “que venen els xi… els xi… els ‘xilenooos’”. Además, entrada libre a menores de 18. No me extraña que la feria estuviera llena de profesores, papás con sus hijos y un montón de gente interesada en la lectura y la cultura. Ya me gustaría ver algo así en Perú… En fin, “Pais que lee, país que avanza”, Alan. Y no me refiero al Bocón, o el Popular. Ni el Trome, no me salga usted por la tangente.

Más tarde ya poca cosa, caminar un poco, un “lomito italiano” (”palta-mayo”, de mayonesa, claro… bueno, mahonesa, pa’ que no se queje la Marta, jeje), caminar un poco más, y un menú en un sitio que no sé donde está… sólo sé que cuando salga tengo que seguir hacia la derecha… y ya, jeje.

…en lo alto del cerro…

…Santiago en picado…

…el color marroncillo no son las montañas, creo que es la contaminación atmosférica…

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