Catedral
Aviso: crítica del catolicismo y demás historias… abstenerse de la lectura fanáticos religiosos.
Aunque llevo bastante tiempo en la ciudad aún no había tenido ocasión de visitar la catedral. Pues bien, hoy es el último día que estoy aquí y la visito.
Nunca me he considerado católico (o cristiano), y, de hecho, cada vez más me parece la religión una gran farsa para el control mental y social de las personas. Todo el mundo sabe que las sectas son peligrosas. Pero el catolicismo me sabe tan parecido en la forma y el fondo a una secta… Pero es tan grande y está tan asentado que luego nadie ve lo que es: una más de la muchas sectas que hay (de hecho, su origen era ese, una secta, cuando nació…).
Aún así, todo el mundo tiene derecho a creer en lo que quiera, y si alguien es más feliz pensando que hay “algo” más grande que predispone todo cuanto hay, pues enhorabuena, eres más feliz. No es ese mi caso. Siempre me he considerado responsable mi mismo y no creo que haya un “plan para cada uno”, o por lo menos para mi.
Sea como sea, la religión, la fe, tus propias creencias, no pueden ser impuestas, en todo caso eres tú quien conoce la realidad y luego evalúas qué es lo que más te conviene.
En este pais, no. Como en muchos otros, la religión y la fe son cuestiones de estado, y están presentes en todo cuanto ves a tu alrededor: escuelas, rezos en las combis, estampitas en cada puerta, etc. A mi personalmente me parece deplorable que las escuelas se de por válida, única y auténtica una religión. Una sola religión. Católica. Ni siquiera te muestran otras alternativas (hay evangelistas, mormones y 200 iglesias parecidas pero con nombres diferentes en este país… o más), y, como muestra del fanatismo inherente a cualquier religión, si piensas diferente, te miran mal.
Recuerdo en Piura, mis amigas: “y tú, ¿eres cristiano?”-no-ah, ¿no crees?” con caras de sorpresa…. pues no, la verdad. No me aporta nada ser un corderito del pastor. En primer lugar, le dejo a otras personas el destino de mi vida, lo cual (siempre hablo de cómo lo siento para mi. Allá cada uno con lo suyo) me parece una falta de autoestima y confianza en uno mismo bastante grande. En segundo lugar, nunca he visto ninguna evidencia de nada con relación a Cristo, Dios, la Virgen o cualquier santo. Parece que todos los milagros en la tierra dejan de suceder a partir de 1600 o 1700, con el fin de las inquisiciones, las grandes revueltas sociales, las revoluciones científicas y técnicas, etc. (qué casualidad). Digo yo que si realmente es cierto, las evidencias serían contínuas, habría milagros que saldrían en televisión, nuevos santos nacidos en 1970, o yo que sé qué. No, parece que cuando la humanidad se despierta de la Edad Media, Dios y, en especial, la Iglesia, se echan una siesta que ya lleva como 400 años. Ta bien, que interesante creer en una interpretación (la católica) de un libro que es una transcripción de una transcripción de un libro que alguien escribió hace más de 2000 años transcribiendo lo que alguien oyó de un tercero. Ta bien. Y no sólo eso, si no que, encima no actualizan las expresiones típicas de la época, región, contexto social… Señores, hay una cosa que se llama antropología social y lingüística que dice que, por el tiempo, las cosas cambian. Y que cuando leemos un libro de 1900, alemán, por ejemplo, tenemos que tener en cuenta el contexto en el que está escrito, el de la persona, el momento, el lugar… todo. Que las teorías de Freud se consideren machistas es, en parte, por el contexto en el que él vivió. Seguramente, si las hubiera desarrollado en 2005 las cosas hubieran sido un pelíiin diferentes. En esta línea he conocidos estudiosos de la religión, buenos analistas, gente seria, en definitiva, no fanáticos, que han estudiado sobre el contexto de la Biblia, no sólo sobre el texto literal, y que constatan muchas cuestiones que se tendrían que tener en cuenta cuando se “enseña” la Biblia, y, sin embargo, la Iglesia no escucha a sus teólogos (o sí, pero los esconde) y sigue poniendo a sus obispos más fanáticos, sus curas más mayores y reacios a los cambios al frente de la mayoría de iglesias y catedrales más importantes. Sólo en parroquias de barrio a veces encuentras párrocos que tienen un espíritu de hacer algo, de cambiar la sociedad, de romper las cadenas (ei, me suena eso a lo que dijo alguien hace mucho tiempo).
La Iglesia Católica, en su afán de poder, ha roto unas cadenas para poner en el cuello otras en su lugar. ¿Dónde está aquí la libertad? ¿de qué sirve el cambio? personalmente, no lo sé. Si alguien lo sabe, que me lo explique, por favor.
Hay más.
Por desgracia, vivimos en una época de la historia en que la sociedad camina hacia adelante pero de espaldas. Hay guerras, hay hambre, muerte y enfermedad cuando con una cuarta parte (o menos) del dinero que acumulan unas cuantas personas (que podríamos contar con los dedos de las manos y los pies) en todo el mundo se podrían solucionar las necesidades básicas (educación, sanidad, etc.) de los casi 7.000 millones de personas que hay en el mundo.
La Iglesia, con el poder que tiene para revolucionar el mundo, de ser, realmente, una institución útil, que ayude a las personas, al mundo… No, nos quedamos con los corderitos del Señor, que así tengo más dinerito en el bolsillo…
Porque luego está la Santa Hipocresía de pasar el cepillo a esas personas que apenas tienen para comer unos mendrugos de pan, ¿para qué? para decorar la iglesia o para que en el Vaticano compren alguna pieza en oro a un coleccionista privado (que seguramente es “amigo de”…) o decoren la Basílica de San Nosequién con más mantones en seda y plata y… bueno, la gente muriendo de hambre, y los mendigos a lo suyo en la puerta de cualquier iglesia.
Pero bueno, por no extenderme mucho más, lo que me ha llevado a escribir esto es la impotencia que he sentido cuando he visto la invasión de muchachos y muchachas que han entrado en masa a esta catedral de Arequipa (para mi gusto, fea. No me gusta la arquitectura colonial). Me pregunto si todos ellos tienen ganas de estar aquí. ¿de verdad todos se sienten bien así? ¿de verdad todos saben conscientemente en lo que creen y porqué lo creen? ¿o es costumbre? y sobretodo, me gustaría saber a cuantos de los 1000 o 1200 que hay por aquí les han dado libertad para decidir en qué creer. A cuántos les habrán hablado del Islam, del Judaísmo, Induísmo, Budismo (bueno, filosofías de vida también sirven), Agnosticismo o Ateismo…
En fin…
Amén.

…el cepillo…
…y el mendigo…


