Brasil…

…Lagoa do Leblon… depois do assalto…

Ya está…

Llevo varios días sin poder escribir, por varios motivos. En primer lugar, he estado bastante ocupado conociendo Rio y alrededores. Y también se me acabó la tinta del bolígrafo el otro día.

La principal conclusión de esta parte del viaje es que no me arrepiento, para nada, de haber llegado hasta aquí, que todas las horas de autobús han merecido la pena para poder siquiera saborear brevemente lo que es este pais. La segunda es que vuelvo, como con muchos otros sitios, vuelvo, no sé cómo ni cuándo, pero vuelvo, y a poder ser, un buen tiempo, y no sólo unos días o semanas.

Tan pocos días, pero tanta ilusión invertida… ver un ensaio da batería de Viradouro ha sido un sueño cumplido. Después de tantos meses de espera, 5 días en autobús y un 50% del viaje con esa intención, madre mía, no lo hubiera cambiado por nada, pese a las dificultades (el dinero, tiempo, asaltos…), ha merecido absilutamente la pena.

Es curioso que, pese a los dos asaltos (unos sufrido y el otro visto), la impresión en general sea buena… Quizá en otro sitio eso sería una mancha muy grande como para borrarla, pero en Rio esto no ha sido posible.

Pero vayamos por orden.

De Rio visité relativamente poco, pues estuve bastante entretenido conociendo las escolas (bueno, algunas); el Pão d’Açúcar. que ya comenté, así como las playas de Copacabana, Leme y Botafogo, el centro y Lapa, con su ambiente nocturno, y estos últimos días también Ipanema (el agua más caliente que he tenido ocasión de probar en mi vida), Leblon, donde está…

(sigue el 23/1 a la 1:01, en el bus de Ciudad del Este a Asunción… ayer me puse a conversar con una señora en el bus de São Paulo y ahí quedó la libreta… resulta que mi vecina en el bus era una señora peruana, de Ica, que ya lleva unos 15 años afincada en Brasil…) eso, en Leblon, donde está el Lagoa y el jardín botánico de Rio (impresionante, por cierto), y ver también el estadio de Maracaná (por fuera, que cobraban mucho por ir adentro), además de un tour por toda la ciudad en un bus local (me confundí de bus y acabé rodeando todo el parque natural de Tijuca…)

Esas fueron básicamente las visitas turísticas de Rio, que supongo que pudieron haber sido más, pero preferí centrarme en lo que había ido a ver de entrada: las escolas de Samba de Rio.

Y bueno, sólo puedo afirmar que la acogida y recibimiento en Unidos do Viradouro (mi escola favorita) fue lo más cálida posible y me reafirmó en mi entusiasmo por ese grupo: en primer lugar, el sábado, que ya lo hice coincidir con mi 23 cumpleaños, me recibe uno de los directores de batería, uno de los miembros de Viradouro que más tiempo lleva ahí, 48 años, nada menos, y me muestra el almacén de instrumentos… a un desconocido… al día siguiente tengo la suerte de haber coincidido con el día de la madre, y, para la ocasión, la Velha Guarda (los veteranos) lo celebraban con un buen almuerzo con carne asada a la cubana. Cuando ya estoy por irme, conozco a unas señoras del Ala da Comunidade, que me tratan como si fuera su hijo, me presentan a uno de los cantores de Viradouro (pareja de una de ellaS), consiguen encontarme un obsequio de la Velha Guarda del año anterior que ni siquiera ellos mismos pueden tener y, sobretodo, me informan de que el martes hay ensaio da batería.

…na loja do Redençao, com Alex…

No me lo puedo creer: voy a ver un ensayo de Viradouro. No me lo puedo creer.

…Viradouro…

…eo seus tamborims…

El martes por la tarde en el centro con Mara para cuatro compras, y después, corriendo a Barreto, Niterói, a disfrutar de ese espectáculo que va a ser el ensaio… ya cuando nos acercamos se oye el retumbar de un par de terceras y un montón de cajas y repiques que se van sumando al calentamiento. Sin que nadie marque un principio o un final, el estruendo crece como si se acercara una marabunta. Al final el mestre Ciça pone orden y empieza el ensayo. Creo que duró una hora y pico, más o menos, pero yo lo viví como si hubiera durado 5 minutos. Creo que podría haber pasado 3 horas más ahí alucinando… Madre mía, ¡que es un ensayo de una escola de samba! ¡de Rio! ¡en directo! ¡y na menos que Viradouro! puf, esto creo que no lo olvido nunca. Además, me regalan un sombrero del grupo y, por fin, encontramos una camiseta del desfile de este año, É de arrepiar, que, aunque sea talla G, es lo mismo.

En fin, mejor no me lo podría haber imaginado, porque creo que he tenido mucha suerte en este tema.

Pero no tanta suerte en los paseos… en el lago de Leblon, un asalto con pistola, que por lo visto acabó siendo de plástico (o quizás no=, y que te deja el cuerpo destemplado para el resto del día, porque me imagino que para nadie debe de ser algo muy agradable que lo apunten a la barriga con un arma de fuego, ni que sea de broma. Por mi parte ya pensaba (de verdad) que “ja havia begut oli”, por lo menos durante el primer momento. Al final tuve la sangre fría de esperar a comprobar si me apuntaba con “fierro o plástico”, pero espero no tener que volver a pasar por algo así (y comprobar en carne propia que era de verdad…), porque si no es una bala, me muero de un infarto… Por suerte, quedó en un susto y sigo entero y con todos los glóbulos rojos en su sitio y no diseminados por un carril bici de Rio de Janeiro (por cierto que tengo que hacerme el carnet de donante de órganos. Que si me pasa algo que por lo menos sirva de algo…). Sea como sea creo que no recuperé la estabilidad emocional hasta unas buenas horas después.

Y esa misma noche, que conozco a Mara y Márcia, y salimos a pasear por la playa de Copacabana, le intentan robar el monedero a la primera, de un tirón, después de preguntarnos la hora (cretino…). El mundo al revés: yo, gringoide; Márcia, de Curitiba y, por lo tanto, de aspecto polaco, o checo, y asaltan a Mara, la carioca mulata. Incomprensible. Pero bueno, un día “2×1″.

…sol e agua na praia da Ipanema…

…Mara, a carioca na Alemánia…

Y… mañana sigo que son casi las 2 y ya no puedo más, jejeje.

Bona nit!

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