Nasca, Arequipa y…

Aviso: no hay fotos, las tengo en papel :D La cámara china hizo lo que tenía que hacer, jejeje

Tres días sin escribir… demasiado tiempo ya…

Como dicen por aquí, ahora “radico” en el Misti House. Nuevos amigos y viejos conocidos… en principio esta tarde empiezo mi particular “maratónbus” hasta Paraguay y, no sólo eso, sino hasta Ciudad del Este, junto a Brasil, pero bueno, antes vamos a ver los últimos días (me ha quedado como un reportaje de investigación…).

Madrugón (bueno, no tanto) en Nasca para ver las líneas. Y en vez de 40 dolores, 45… pero bueno, avioneta de 3 y yo junto al piloto. Casi una hora y media de demora (tienen que respetar los turnos entre las compañías, así que sale una avioneta de cada uno cada media hora o así…) y por fin a bordo… Nunca había subido en una avioneta de estas y fue divertido, aunque se mueven más de lo que pensaba. Desde afuera apenas se percibe el alabeo y adentro a veces vas rebotando…

Las líneas se veían perfectamente, así como las figuras, aunque hay una zona que las lluvias han destruido, y se notan muchísimo los torrentes secos, pero bueno, no deja de ser impresionante ver, una vez más, algo que siempre ha sido una foto en un libro o un documental en video…

Después de esto y almorzar, un paseíto hasta el cementerio pre-inca (Nasca) de Chauchilla, en pleno desierto, a media hora de Nasca.

Por lo que nos contó el guía, las tumbas originales habían sido saqueadas la mayoría, y lo que quedaba eran restauraciones y adaptaciones de cómo se piensa que estaban creadas y distribuidas estas tumbas. Con los saqueos todos los cuerpos y pertenencias estaban desperdigados por el desierto, con hasta 40 grados de temperatura, lo que había hecho que se deterioraran las momias bastante.

Aún así era un sitio curioso de ver, con un montón de agujeros en la arena (la mayoría ya saqueados), huesos desperdigados por la superficie, trozos de tela, algodón, vasijas rotas por ahí también tirados… la verdad es que tener así abandonados fragmentos de tela de más de 1500 años de antigüedad y no hacer mucho por mejorar la conservación ni mantenimiento es más bien deplorable. me pude haber llevado lo que hubera querido, como quien dice…

En fin, y de ahí a ver los acueductos de Cantayoc… una cosa también impresionante, muestra del desarrollo de esa cultura que dibujó en la arena del desierto.

Los nascas desarrollaron unos canales subterraneos para aprovechar las aguas filtradas para sus riegos y consumo. Después de canalizar los torrentes volvían a cubrirlos con piedras y arena y accedían al agua a través de unos pozos en espiral que hay cada pocos metro.

Y lo curioso es que de 40 acueductos originales siguen funcionando 32 perfectamente… y la “cultura occidental” es incapaz de construir un edificio que aguante ni 200 años… en fin.

De ahí al telar, una figura dibujada en otro espacio, junto a una loma en la montaña. Podíamos ver la trama, la aguja e hilo, el ovillo… en fin, todo.

Ya s{olo quedaba esperar el Civa que, por supuesto, llegó tarde. No sé a quién le dije “se supone que el bus llega a las 7, pero no creo que llegemos antes de las 8:30″, y, oye, como adivino: a las 8:40 aterriza el trasto ese en Arequipa.

Definitivamente, no sé dormir en pasillo… saqué pasaje en ventana, pero, obvio, cuando llegué, ya había alguien ahí y me supo mal molestar, así que apechugué, pero la próxima vez seré asertivo y pediré mi asiento, porque de verdad que fue mala noche (además que estos buses económicos se deberían llamar “incomónicos”…).

En Arequipa paseando con el John Wayne y Sara (pero gringo gringo, del todo, no un poco), la alpaca, que aún no está lista, el DHL, que me quiere cobrar 660 soles (¡!¡!) por 3 kilos de paquete, el internet y comprobar que ¡bien!, no he perdido casi ninguna foto, porque en la tarjeta de la cámara sólo había las del sábado (la providencia me hizo cambiar la tarjeta) (y la falta de espacio…).

Y hoy, pues eso, a Puno, y sin salir del terminal (si es que lo hay), a la Päz, y así sucesivamente hasta Brasil, y de ahí… ya veremos pues, de repente llego a Rio y todo, aunque lo dudo, que ya sabemos que la plata no da para tanto… ya veremos, porque el otro día hablando con Lo me comentaba de una chica que había vivido todo un año en el pais con sólo 1000 euros… habrá que verlo, pues.

De momento, esta tarde a las 5 tengo que recoger la ropa de la lavandería y también de la alpaquera, y con la mochila, ¡pa’l bus!

Lo que no sé qué hacer, si enviar el paquete por Serpost, que son unos 150 soles, si llevármelo al avión, que la multa no será mucho, o si llevármelo a Bolivia y probar a enviarlo desde allí, que posiblemente sea más barato… ya veremos, seguramente me lo lleve de viaje estas semanitas…

En fin, ¡ta luego!

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