45 kilos…
De equipaje… un poco más y ya pesa más que yo. 10 soles me han cobrado por el exceso. Creía que iba a ser pero pero bueno, ha sido algo asequible, así que bien… oye, son superpitucos estos buses… reposapies en el panorámico (siempre que puedo me cojo delante), mantita y almohada, posavasos, cinturón de seguridad completo (en serio, el otro día el bus tenía correa pero no enganche), tele delante y yo que sé qué más. Como un rey, vamos. Hasta control de metales en el embarque, como en los aviones, jeje.
Al final cambiaré el nombre de la página por “descubriendolosbuses” o “enbusporamerica”, porque paso una de horas p’arriba p’abajo que es pa flipar.
Ya le va quedando menos a la aventura peruana, y mucho menos a la piurana, que mañana entra en su última fase (relativamente, si consideramos que aquí vuelvo, no sé cuándo (pa variar), pero vuelvo…), y a la peruana le quedan pocas semanitas… en fin, voy a cenar, que ya nos sirvieron.
¡Mecachis! ¡para un día que puedo leer y he embarcado en la bodega el libro y los sudokus! ¡qué fallo!… en fin, ta luego.

