Otra vez en bus

…amanecer en la Cruz del Cóndor…
Y en esta ocasión a Lima, para hacer las compras de la ludoteca, los CDs de encargo (te pasasss) y hacer otra vez de mensajero en Ventanilla.
Quería escribir un poco esta mañana desde la Cruz del Cóndor pero el frío estaba congelando mis dedos y no podía ni con el pan con mantequilla… ha sido todo muy bonito: los cóndores pasando, las casi tres horitas de paseo desde Cabanaconde hasta el mirador, enterarte a las 9:30 que el bus de las 9 no pasa porque está estropeado… pues sí, el Andalucía de las 9 no ha salido de Cabanaconde (de hecho ni ha llegado) y a los pasajeros los han embarcado en el de las 7:30 (ya me explicarás cómo han avisado a la gente: “ei, que sale usted una hora y media antes”, con el megáfono del ayuntamiento o algo así), así que , con la ayuda de una vendedora y un vigilante del parque me han sugerido preguntarle al conductor de un coche que seguía unas bicis que descendían por la carretera a ver si me podía dar un jale hasta Chivay. Y así ha sido, que me ha podido llevar, hemos ido conversando e incluso me ha dado tiempo a coger el de las 12:30 (que por cierto, ¡qué incómodo! tengo el trasero destrozado, ya no sabía ni cómo sentarme…) y llegar a Arequipa bien.

…el Cóndor pasa…

…y repasa…
Y bueno, despedirme de José y Sara, de él hasta que vuelva, y de ella pues no sé hasta cuando… son buena gente, como los madrileños y las checas (bueno, Héctor está un poco loco pero es divertido ;)), siempre conoces gente en los viajes, siempre.
Y aquí volvemos a estar, en un bus, 14 horas más a Lima, esta vez en un tal “Romeliza” que de momento lleva 20 minutos de retraso… pero por 40 soles con la cena incluida (uau) no nos vamos a quejar, jeje.
¡Hasta mañana pues!


